martes, 1 de noviembre de 2011
(:
-Es como cuando alguien importante te regala algo especial. Supongamos
que es pequeño, simple, sencillo, que no es nada caro y tampoco está
hecho a mano. Digamos que es lo más bonito del mundo pero que para
cualquier otra persona no sería nada especial, aunque para ti sea el
tesoro mas grande. Ponle que es una figura, una figura de una princesa, y
pensemos que te dice que esa princesa eres tú y que quiere que la
guardes porque todas las princesas tienen un príncipe y él quiere ser el
tuyo. Pero con el tiempo se os olvida la figura, no os acordáis de la
promesa que representa, simplemente no importa. Y un día, uno
cualquiera, ves la figura y termina siendo un día especial. ¿Y qué pasa?
Pues sonríes y piensas 'qué ingenua, creía que era de verdad' y te ríes
pero en el fondo deseas que lo fuera. Ahí no acaba todo. Recuerdas lo
que la figura representaba y sientes por dentro lo que en ese momento
sentías. Vienen imágenes a tu cabeza de dos niños pequeños que se
prometen amor de una forma un poco extraña, pero preciosa. Y todo es
bonito, hasta que te das cuenta de que como sigas recordando esos
tiempos volverás a sentir lo mismo, y dejas la figura encima de la mesa.
Pasan los días y la princesa sigue ahí. Cada día la ves sin que se
mueva, acumulando polvo y tiempo. Hasta que uno de esos días cualquiera
que acaban siendo especiales algo dentro de tu corazón hace 'clock'.
¿Qué es? Y ves a la princesa que él te regaló. 'Qué raro' piensas,
'¿será eso por culpa de la figura?' te preguntas. Vuelven a pasar los
días y todo es igual, pero cada día el 'clock' es más y más fuerte,
hasta que un día decides volver a guardar la princesa. Pero al día
siguiente te falta algo.Tu corazón sigue haciendo 'clock' pero está
vacío, necesita una figura que ya no está donde antes estaba. Y es ese
momento en el que te das cuenta de que nunca has dejado de quererle.
Sabes que siempre has esperado que fuera tu príncipe y tú su princesa.
Tu corazón te dice lo que no sabías, estás completamente enamorada. Y te
arrepientes de no haberle dado tú una figura de un príncipe.
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