La perfección no es una de mis virtudes. No soy más que una chica alborotada, que grita, que se enfada, que se ríe muy muy fuerte y a la que hace tiempo dejó de importarle lo que pudieran pensar los demás.
Amiga de sus amigas, hermana de sus hermanos, y enemiga de sus enemigos. Por las buenas, la mejor y por las malas, de las peores. Paso de 0 a 100 en segundos, y cambio mucho de opinión. Amo alocadamente, ciegamente, y constantemente. Echo de menos y me hago de esperar. Me agobio muy fácilmente, y puedo llegar a agobiar. Odio las mentiras, con la verdad siempre de frente. Puedo ser o no ser así. Puede convencer o no.

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